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Ponte Taboada

Escribido por Super User on . Posted in Lugares

 A Ponte Taboada é unha ponte románica do século X, sobre o río Deza, situada entre as parroquias de Prado (Lalín) e Taboada (Silleda), dalle nome ao lugar da Ponte Taboada.

Construído en 912 (segundo unha inscrición que figura na ponte), cun só arco de medio punto apuntado. Pertence ao itinerario da antiga Vía da Prata, sendo o histórico paso sobre o río Deza.

No brao a xente da zona suele ir bañarse ali apesar de que a ponte esta feita sobre un pozo do rio de moita profuncidade.

Ca celebracion do decimo primer aniversario da Ponte Taboada, Francisco Rubia Alejos (escritor e investigado afincado en Lalin) fai unha reportaxe publicada en La voz de Galica o 22 de enero de 2012 redactando 3 noticas:

Los once siglos que cumple Ponte Taboada reclaman su puesta en valor

La antigua Tierra de Deza y Trasdeza atesora entre otros importantes valores, unas riquezas naturales y un patrimonio merecedor de una valoración y reconocimiento que se haya todavía lejos de alcanzar las cotas que realmente merece. Es por ello que traemos a estas páginas uno de los lugares que consideramos de sumo interés, nos referimos a Ponte Taboada Viejo, un lugar verdaderamente mágico, cuyo escenario rememora el gusto romántico y hace que el tiempo parezca haberse detenido. Un enclave que cumple en el 2012 sus primeros once siglos de vida, sin que hasta el momento las administraciones hayan promovido algún tipo de celebración en torno a la efemérides.

 

 

Las aguas que discurren bajo su arco, pertenecen a la conjunción de los cursos fluviales de los ríos Deza y Asneiro, que juntan sus aguas en las inmediaciones de Puente Taboada Viejo y delimitan un territorio denominado en la antigüedad Entreambasaugas. Topónimo que merecería ser recuperado. El río «La Deza» (como aparece en documentos medievales, mostrando siempre el género femenino), al pasar bajo el puente se encajona, discurriendo las aguas serenas, oscuras y profundas.

La traza del puente es bella y a la vez severa, y se encuentra rodeado de soledades y de una frondosa vegetación que llega incluso a enraizar en sus muros. Este puente, actualmente casi olvidado, pese haber sido incluido en el Inventario de Pontes Históricas de Galicia (40-PO-43-categoría 1), perdió su función de obra útil en 1863 y se halla apartado de las principales vías de comunicación. Su señalización como lugar de interés patrimonial no existe, y para que el visitante foráneo pueda llegar a este paraje las preguntas se hacen obligadas.

El puente existente, mal llamado romano, vino a sustituir a otros puentes destruidos por el paso del tiempo y las sucesivas avenidas. Los primitivos, cuyas noticias se pierden en la oscuridad de los tiempos, fueron construidos probablemente de madera, con troncos apeados sobre los dos peñascos de las orillas, de los que finalmente dicen tomó el nombre de Pons Tabulata. En estas épocas pasadas, se tenía por tradición realizar rituales relacionados con la fecundidad, y ofrendas arrojando a las aguas de los ríos objetos y armas, que en algunos casos yacerán bajo el sedimento fluvial y debieran ser objeto de estudios arqueológicos.

Debemos considerar, al margen de la milenaria época de su fundación, la suma importancia del Puente Taboada como vial histórico, llegando a tener como principal misión la unión como camino real de las ciudades de Santiago y Ourense. En este viaje en carruaje se empleaban doce horas, saliendo los coches de madrugada de ambos puntos y cruzándose a mitad de camino en Lalín.

Fue camino obligado de peregrinos, especialmente los de la Vía de la Plata. Su utilidad se prolongó en el tiempo hasta que finalizaron, aguas abajo, las obras del Puente Taboada Nuevo, en diciembre de 1863.

 

Una construcción de un solo ojo

 

El puente de un solo ojo, está levantado en sillería. Su arco es de directriz semicircular, llamado también de medio punto. Fue construido en el año 912 y posteriormente reformado según algunos autores o reedificado totalmente según otros en época muy posterior (s. XVI-XVII). Está asentado directamente sobre dos peñascos que estrechan el cauce y se elevan del lecho del río unos dos metros de promedio, dependiendo de la estación anual.

El arco, por su considerable altura, es a prueba de grandes avenidas, que se acompañan en muchos casos de abundante ramaje suelto y troncos que podían llegar a cegar su luz y actuar de retenida, represando las aguas pudiendo ocasionar considerables destrozos.

Tiene de dimensiones aproximadas: De cuerda o línea de arranque: 10,50 metros; flecha o altura desde la línea de arranque a la clave: 8,60 m; altura desde la superficie del agua al antepecho: 11,60 m. El piso del puente es de doble rampa, apuntada en el centro y compuesta de tramos desiguales, siendo su longitud total 21,3 metros y su ancho 2,85 m. aproximadamente.

De la calzada se conserva un tramo de la primitiva, formada por losas centrales alineadas que acusan desgaste, situadas a 1,63 metros del pretil y empedradas a los lados.

El pretil está compuesto por dos hiladas de sillares que conforman un antepecho de poco más de un metro de altura, con las aristas del borde cortadas en chaflán. Las uniones son de las llamadas de lengüeta y ranura «machihembrado de la piedra», técnica heredada de la madera que evita el desplazamiento entre sillares ante posibles empujes, estabilizando el pretil y formando un bloque homogéneo y sólido.

Ofrece una singularidad digna de observarse y que solía mostrarse en tiempos pasados como curiosidad a los nuevos visitantes. Colocadas dos personas en las bandas opuestas del puente, y dando un golpe con la espalda sobre el pretil, lo percibe claramente la persona situada en la banda opuesta, demostrando de este modo que todo el puente se movía, pese a su firmeza y solidez.

En el antepecho de la margen derecha del puente se ven dos zonas de desgaste producidas por el reiterado afilado de utensilios, testimonio de la actividad humana en su entorno.

 

Un monumento con relevantes vestigios arqueológicos próximos

 

En este repaso al pasado, presente y futuro de Ponte Taboada con motivo de la próxima celebración de sus 1.100 años hay que apuntar que la antigua vereda que confluía en la construcción fue conocida antiguamente por la empedrada, por hallarse el camino empedrado con grandes losas laterales y una hilera central. Estas losas fueron aprovechadas por los vecinos para sus obras, provocando este mal proceder la paulatina desaparición de la calzada.

Por terrenos de sus inmediaciones existen interesantes noticias arqueológicas de hallazgos de inscripciones y jeroglíficos efectuados sobre rocas, cerca de los lugares de la Bayuca Vieja, dehesa junto al río y robledal de Liñares. Fueron recogidas por el apoderado del palacio y comunicadas a su propietario en el siglo XIX, quien a su vez las remitió al sabio jesuita y docto académico el P. Fidel Fita para su conocimiento y valoración, siendo posteriormente publicadas por Puig y Larraz en el Boletín de la Real Academia Historia, relacionándolas con las aparecidas en monte Picáns en A Estrada, calificándolas como las primeras y hasta ahora únicas inscripciones ibéricas de Galicia, de las que dimos detallada cuenta ya en el 2004. Esta última inscripción de Picáns la hemos localizado tiempo después depositada en el Museo de Pontevedra, en una roca de considerable tamaño, donde puede ser observada.

A escasa distancia de la entrada Oeste existe un peñasco con una cara plana que da al camino, donde se realizó la inscripción fundacional del puente, grabada en letras capitales de unos 10 centímentros de módulo y en caracteres latinos.

El texto que se conserva está incompleto por desprendimiento de una laja del borde de la roca causado por un rayo, faltando por tanto las primeras letras de cada línea.

Su interpretación fue estudiada y publicada por destacados historiadores, siendo objeto de múltiples especulaciones y correcciones, probablemente por desconocer sus autores la publicación que realizó en 1890 Don Carlos Taboada Rada, Señor de Liñares. Jefe Superior de Administración del Ministerio de Hacienda. Fue un ejemplar caballero, querido y respetado en todo el país de Deza. El calco que publicó en el Boletín de la Real Academia de la Historia, dice:

«LaVORABERVNT

isTA PONTE/

In ERA DCCCCL

eT FVIT PERFECTA

pRIDIE KL-DS APIES»

(Labraron este puente en la era 950 y se acabó el 31 de marzo), copia que coincide con la interpretación actual, que fue dada por correcta, según Ángel del Castillo en 1946, es decir, 56 años después de la efectuada por el Señor de Liñares.

Fue por tanto fundado el puente en la era 950 que corresponde al año 912, aún en la Alta Edad Media, casi una centuria antes del turbulento período que conocemos como Baja Edad Media, coincidiendo con los años del prodigioso desarrollo de la cristiandad.