El arco, por su considerable altura, es a prueba de grandes avenidas, que se acompañan en muchos casos de abundante ramaje suelto y troncos que podían llegar a cegar su luz y actuar de retenida, represando las aguas pudiendo ocasionar considerables destrozos.
Tiene de dimensiones aproximadas: De cuerda o línea de arranque: 10,50 metros; flecha o altura desde la línea de arranque a la clave: 8,60 m; altura desde la superficie del agua al antepecho: 11,60 m. El piso del puente es de doble rampa, apuntada en el centro y compuesta de tramos desiguales, siendo su longitud total 21,3 metros y su ancho 2,85 m. aproximadamente.
De la calzada se conserva un tramo de la primitiva, formada por losas centrales alineadas que acusan desgaste, situadas a 1,63 metros del pretil y empedradas a los lados.
El pretil está compuesto por dos hiladas de sillares que conforman un antepecho de poco más de un metro de altura, con las aristas del borde cortadas en chaflán. Las uniones son de las llamadas de lengüeta y ranura «machihembrado de la piedra», técnica heredada de la madera que evita el desplazamiento entre sillares ante posibles empujes, estabilizando el pretil y formando un bloque homogéneo y sólido.
Ofrece una singularidad digna de observarse y que solía mostrarse en tiempos pasados como curiosidad a los nuevos visitantes. Colocadas dos personas en las bandas opuestas del puente, y dando un golpe con la espalda sobre el pretil, lo percibe claramente la persona situada en la banda opuesta, demostrando de este modo que todo el puente se movía, pese a su firmeza y solidez.
En el antepecho de la margen derecha del puente se ven dos zonas de desgaste producidas por el reiterado afilado de utensilios, testimonio de la actividad humana en su entorno.
Un monumento con relevantes vestigios arqueológicos próximos
En este repaso al pasado, presente y futuro de Ponte Taboada con motivo de la próxima celebración de sus 1.100 años hay que apuntar que la antigua vereda que confluía en la construcción fue conocida antiguamente por la empedrada, por hallarse el camino empedrado con grandes losas laterales y una hilera central. Estas losas fueron aprovechadas por los vecinos para sus obras, provocando este mal proceder la paulatina desaparición de la calzada.
Por terrenos de sus inmediaciones existen interesantes noticias arqueológicas de hallazgos de inscripciones y jeroglíficos efectuados sobre rocas, cerca de los lugares de la Bayuca Vieja, dehesa junto al río y robledal de Liñares. Fueron recogidas por el apoderado del palacio y comunicadas a su propietario en el siglo XIX, quien a su vez las remitió al sabio jesuita y docto académico el P. Fidel Fita para su conocimiento y valoración, siendo posteriormente publicadas por Puig y Larraz en el Boletín de la Real Academia Historia, relacionándolas con las aparecidas en monte Picáns en A Estrada, calificándolas como las primeras y hasta ahora únicas inscripciones ibéricas de Galicia, de las que dimos detallada cuenta ya en el 2004. Esta última inscripción de Picáns la hemos localizado tiempo después depositada en el Museo de Pontevedra, en una roca de considerable tamaño, donde puede ser observada.
A escasa distancia de la entrada Oeste existe un peñasco con una cara plana que da al camino, donde se realizó la inscripción fundacional del puente, grabada en letras capitales de unos 10 centímentros de módulo y en caracteres latinos.
El texto que se conserva está incompleto por desprendimiento de una laja del borde de la roca causado por un rayo, faltando por tanto las primeras letras de cada línea.
Su interpretación fue estudiada y publicada por destacados historiadores, siendo objeto de múltiples especulaciones y correcciones, probablemente por desconocer sus autores la publicación que realizó en 1890 Don Carlos Taboada Rada, Señor de Liñares. Jefe Superior de Administración del Ministerio de Hacienda. Fue un ejemplar caballero, querido y respetado en todo el país de Deza. El calco que publicó en el Boletín de la Real Academia de la Historia, dice:
«LaVORABERVNT
isTA PONTE/
In ERA DCCCCL
eT FVIT PERFECTA
pRIDIE KL-DS APIES»
(Labraron este puente en la era 950 y se acabó el 31 de marzo), copia que coincide con la interpretación actual, que fue dada por correcta, según Ángel del Castillo en 1946, es decir, 56 años después de la efectuada por el Señor de Liñares.
Fue por tanto fundado el puente en la era 950 que corresponde al año 912, aún en la Alta Edad Media, casi una centuria antes del turbulento período que conocemos como Baja Edad Media, coincidiendo con los años del prodigioso desarrollo de la cristiandad.

A Ponte Taboada é unha ponte románica do século X, sobre o río Deza, situada entre as parroquias de Prado (Lalín) e Taboada (Silleda), dalle nome ao lugar da Ponte Taboada.
El puente de un solo ojo, está levantado en sillería. Su arco es de directriz semicircular, llamado también de medio punto. Fue construido en el año 912 y posteriormente reformado según algunos autores o reedificado totalmente según otros en época muy posterior (s. XVI-XVII). Está asentado directamente sobre dos peñascos que estrechan el cauce y se elevan del lecho del río unos dos metros de promedio, dependiendo de la estación anual.